A pesar del paso de los años y de los miles de estudios realizados, los expertos no logran ponerse de acuerdo sobre los efectos del café en la salud humana.
La cafeína tiene un claro efecto estimulante, aunque éste depende de la cantidad consumida. No se acumula en el cuerpo pero permanece varias horas antes de ser eliminada y cesar el efecto. La sensibilidad a la cafeína difiere entre los individuos. Generalmente cada persona encuentra su dosis aceptable y en caso de problemas de insomnio es preferible decantarse por los descafeinados.
Echemos un vistazo a los órganos y/o funciones sobre los cuales tiene o no influencia:
La cafeína aumenta las kilocalorías que necesita el individuo en las 3 horas siguientes al consumo por aumento del metabolismo energético. Dosis elevadas de cafeína pueden elevar el azúcar en sangre en individuos obesos o diabéticos.
La cera y grasas del café estimulan la acción ácida del estómago.
Tanto el café normal como el descafeinado aumentan la secreción exocrina del páncreas favoreciendo la digestión pero el exceso de café, más de cuatro tazas diarias, como con los alimentos muy condimentados, aumenta la producción de jugos gástricos y es irritante, por lo que puede agravar cualquier lesión estomacal.
El café estimula ciertas actividades enzimáticas, facilitando el efecto de ciertos medicamentos.
Se dice , además, que las personas que beben más de cuatro tazas de café tienen un 45 % menos de riesgo de formar cálculos en la vesícula
La cafeína provoca la dilatación de los bronquios, lo cual contribuye a luchar contra crisis asmáticas. En la actualidad, uno de los ingredientes principales de muchos medicamentos que se usan para tratar problemas respiratorios es precisamente la cafeína.
La cafeína tiene efectos diuréticos.
La cafeína tiene acción vasoconstrictora sobre la circulación cerebral. Alarga la duración de vigilancia, retrasa la aparición de la sensación de cansancio, sobre todo en lo concerniente a actividades intelectuales o repetitivas. Puede impedir los dolores de cabeza. Favorece el efecto analgésico de la aspirina.
Si se goza de buena salud, la consumición normal de café no afecta ni las funciones cardiovasculares, ni el ritmo cardiaco ni la presión arterial. Sin embargo, en el caso de ciertas afecciones cardiacas se aconseja tomar café descafeinado.
Los efectos varían según la persona y el tipo de actividad efectuada. La cafeína excita el sistema nervioso central, aumenta la resistencia y retrasa la aparición de la sensación de cansancio.
Al parecer la cafeína mejora en un 30 % la resistencia y rapidez, disminuye el mismo porcentaje de cansancio y la fatiga y contribuye a la recuperación.
Casi todos los estudios están de acuerdo en que el beber café no es dañino para la salud reproductiva de la mujer.
A pesar de ello en el embarazo se recomienda limitar el consumo a dos tazas diarias como máximo, debido a la lenta elimianción tisular de la cafeína, en especial en el tercer trimestre.